El certificado médico le llega a quien tiene que saberlo
Se registra el documento, las fechas del reposo y las indicaciones del médico. En ese mismo momento, PRISMA le avisa a las personas que el colegio definió —profesor jefe, orientación, enfermería, dirección— con lo que necesitan para actuar: el reposo y las indicaciones. Nadie se entera tres días después por el pasillo.
Quién recibe qué se configura por colegio, en Notificaciones.
El diagnóstico, solo para quien corresponde
El diagnóstico es información de salud de un menor —la ley lo trata como dato sensible— y se muestra solo a la dirección y al equipo profesional. El resto ve que hay un certificado, sus fechas y sus indicaciones: lo que hace falta para cuidar al estudiante, sin exponer su historia médica.
Y justifica solo — hacia atrás
Cuando el certificado llega tarde —que es siempre—, Prisma lo aplica hacia atrás: busca las inasistencias del período de reposo y las justifica todas, en una transacción. Se acabó el ir a corregir día por día.
Un atraso se registra en diez segundos
Hora de llegada y listo: Prisma clasifica el atraso, calcula los minutos de clase perdidos según el horario del colegio y lleva la cuenta del mes — la que gatilla la citación al apoderado.
Inasistencias por rango, sin contar a mano
Una ausencia de varios días se registra como rango y el sistema hace el resto: días hábiles, porcentaje de asistencia del estudiante y el semáforo del curso, actualizados al momento.
Anotaciones a la hoja de vida, con criterio
Las anotaciones positivas y negativas van directo a la hoja de vida del estudiante, categorizadas y firmadas. Cuando llega la reunión de apoderados, la historia está completa y ordenada — no en tres cuadernos distintos.
Y el panorama del día, de un vistazo
Reincidentes, horas perdidas por curso, justificaciones pendientes: el tablero que inspectoría revisa a primera hora, sin sumar nada a mano.