Se abre desde un catálogo, no desde cero
Cuando llega una denuncia, el encargado elige el tipo de protocolo y Prisma arma el expediente completo: los pasos que exige el reglamento, cada uno con su plazo contado desde la activación.
Los pasos avanzan con plazos vigilados
Cada paso se completa con sus notas y su fecha. Si un plazo se acerca, el expediente lo grita en ámbar — antes de que se convierta en un problema con la Superintendencia, no después.
La bitácora deja constancia de todo
Además de los pasos formales, toda gestión intermedia —llamadas, acuerdos, derivaciones— queda en la bitácora del caso, con quién la hizo y cuándo. Es la trazabilidad que un sumario después agradece.
Cierra con informe, y a la ficha
Al cerrar, Prisma exige que lo obligatorio esté hecho y genera el informe del caso. Todo queda en la ficha de los estudiantes involucrados — visible solo para los roles que corresponde.